15 Ene La masturbación y el autoconocimiento

Por Esteban Brook-Hart

 

En 2015 Björk publicó Vulnicura, un álbum gestado a partir de su separación de pareja. A través de sus canciones recorre el proceso personal que vivió con la ruptura, dibujando un viaje emocional intenso hasta el desgarro. En la portada del álbum aparece ella enfundada en un traje negro con una hendidura vertical en la zona de su pecho, o una vulva que conecta directamente con sus entrañas y con su intimidad, y que casi deja al descubierto su corazón. Sexualidad, emoción e identidad están irremediablemente ligadas. La vulva da paso a su mundo emocional y sirve a la vez como imagen de vulnerabilidad, de cuidado y, en última instancia, de sanación.

 

El sexo y la sexualidad modulan cada una de nuestras experiencias y nos perfilan con trazos indelebles. Para Björk, obviar su sexualidad hubiera supuesto su ocultamiento como mujer, como protagonista de su propia historia. Lo mismo nos ocurre al resto. No podemos desligar nuestra sexualidad del resto de dimensiones de nuestras vidas.

 

La propuesta del taller de masturbación para mujeres que la terapeuta sexual Carmen Saura va a ofrecer este mes en Fusión Psicología invita a la reflexión sobre la importancia de hacer una actividad como esta, cuando hablar de sexualidad sigue siendo un tabú o una frivolidad. ¿Por qué es importante hablar en grupo de la masturbación?

 

Una búsqueda rápida en internet nos llevará a una gran cantidad de artículos que hablan de la masturbación. La gran mayoría son listados de los beneficios que tiene masturbarse. Beneficios sobre la salud a nivel físico, psicológico y relacional. Está bien conocer los efectos positivos de la masturbación, y puedes leer al respecto en los  siguientes artículos:

 

 

Es una práctica estupenda para conocer mejor el propio cuerpo y la respuesta sexual. Ante problemas sexuales como la imposibilidad de llegar al orgasmo, muchas veces la intervención terapéutica utiliza la masturbación para solucionarlos.

 

Pero al plantear intervenciones grupales estamos dando un paso más. Los talleres son espacios donde se da la posibilidad de hablar con otras personas de una forma que no ocurre de manera cotidiana. El tema elegido para el taller puede ser explorado en profundidad a partir de las introspecciones que las participantes deciden compartir entre sí. Se crea un clima de confianza, habitualmente, que favorece el autoconocimiento a partir del trabajo colaborativo que supone el intercambio de impresiones.

 

Uno de los usos del taller es, por lo tanto, la psico-educación: ofrecer y compartir información que sitúe a las participantes en un marco conceptual común sobre el tema en cuestión, en este caso la masturbación, y que ayude a aclarar dudas y derribar mitos, porque cuando hablamos de masturbación hacemos referencia a un tema tabú – más para las mujeres – dentro de otro tema tabú, el de la sexualidad. Es un tema donde los argumentos morales hacen su aparición con una facilidad asombrosa.

 

En relación a esto, es interesante este párrafo final de la reflexión en paroledequeer de las sesiones de trabajo de Paul B. Preciado dentro del seminario: “Retóricas del género / Políticas de identidad: performance, performatividad y prótesis” en Aula del Rectorado de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA). 2003:

 

Para Beatriz Preciado es muy revelador analizar este proceso de deconstrucción de la noción de cuerpo y de sujeto a partir de la diferencia histórica que establece Foulcault entre sociedades disciplinarias y de control. Mientras en las primeras, la regulación del cuerpo sigue dependiendo de un objeto o de una técnica externa, en las sociedades de control la tecnología se integra en el cuerpo (ya sea a través del ritual, la performance o la incorporación prostética), hasta el punto de que se hace plenamente visible y se re-naturaliza. “Ya no necesitamos un guante que impida la masturbación, advirtió Beatriz Preciado, porque cada vez que acercamos la mano a los órganos genitales hay una estructura de culpa que nos corroe”.

 

Sin llegar a la profundidad de análisis de Paul, es fácil reconocer que un taller es una buena oportunidad de explorar aquello que rodea la masturbación: las creencias, los mitos, las prohibiciones y las distorsiones que se transmiten a nivel social de generación a generación dentro de una misma cultura.

 

La masturbación ya no es solo una práctica individual y privada, sino que está atravesada por el dedo acusador de un sistema que nos engulle desde mucho antes de que se nos pase por la cabeza la idea de la masturbación, quizá incluso antes de que demos nuestro primer aliento.

 

Hablar de masturbación es hablar de identidad. Es hablar de una misma. Y también es hablar de esa parte nuestra que habitualmente no se comparte, de lo que queda relegado a lo invisible por imposición. Hablar de masturbación es hablar de los sistemas que ordenan y articulan nuestras vidas. Es hablar de sociedad, patriarcado, capitalismo.

 

Explorarla en comunidad permite crear defensas ante esas distorsiones y mitos que coartan la libertad de disfrutar de una misma. Sylvia de Béjar, autora de superventas como Tu sexo es tuyo, nos expresa claramente en un artículo de su blog:

 

Una propuesta: Por qué no sacas el tema con alguna buena amiga, un buen amigo, varios… lo que quieras…  y compartes creencias, maneras, historias para no dormir, ideas… en torno a la masturbación. ¿Por qué no pones tu granito de arena para ayudar a normalizar algo que debería considerarse normal? No minusvalores tu poder.

 

El tema, así planteado, empieza a ser bastante más interesante de lo que parecía en un principio , y más teniendo en cuenta que Carmen plantea sus talleres desde la inclusividad total y abrazando la diversidad de los cuerpos, afectos, intereses y capacidades de las mujeres que asisten a ellos.

 

Rescato un trocito de texto de Antimanual de sexo, de Varérie Tasso. En el capítulo en el que reflexiona sobre las motivaciones para tener relaciones sexuales, dice:

 

Me atrevería a decir lo siguiente: creo que nuestra condición (de seres sexuados) es nuestra motivación (para ponerla en práctica). Practicamos el sexo porque somos sexo.

 

Y unas líneas después expone:

 

Porque el sexo no sirve para responder a cuestiones como “¿está bien lo que hago?”, “¿es esto correcto?”. No, el sexo responde siempre a la pregunta “¿quién soy?”.

 

Pregunta muy interesante de explorar desde la riqueza de visiones que aporta un grupo donde las reflexiones compartidas pueden alumbrar las respuestas propias.

 

Si te interesa el taller de masturbación para mujeres, aquí tienes toda la información: