05 Ago Qué es la Depresión Postparto. 3 ideas clave para empezar a afrontarla

Por Esteban Brook-Hart

Depresión Postparto

 

Si el embarazo y la maternidad tuvieran que ser definidas con una sola imagen, la mayoría de las personas elegirían una que irradiara felicidad: una madre abrazando a su alegre bebé tras haberle dado el baño, o haciéndole pedorretas en la barriga mientras disfrutan de una agradable tarde en el parque. No en vano se considera a nivel cultural que la maternidad es uno de los hitos más bonitos de a vida y, para aquellas mujeres que quieren ser madres, es un momento muy deseado e ilusionante.

 

El día a día nos muestra numerosos ejemplos del valor positivo que le damos a tener hijos. Los productos de alimentación, higiene y cuidados del bebé se anuncian con fotografías y vídeos de madres con sus bebés sonrientes y felices, como si nada pudiera perturbar su alegría ni necesitaran nada más que su mutua compañía.  Familia y amistades se emocionan cuando reciben la noticia del embarazo. Hay mujeres que describen cómo sintieron un flechazo de amor incondicional la primera vez que vieron a su bebé. La maternidad recién estrenada parece ser una etapa de felicidad.

 

Pero no siempre es así. En ocasiones, el paso hacia la maternidad se convierte más bien en un pisotón sobre el estado de ánimo y la autoestima de la madre. Durante el embarazo, o ya una vez se ha dado a luz, pueden aparecer síntomas de depresión que pueden oscilar desde una intensidad leve a grave y que son el resultado de múltiples factores físicos, psicológicos y sociales que confluyen en los meses que preceden o siguen al momento del parto.

 

En qué consiste la depresión postparto

 

Las mujeres con depresión postparto desarrollan una visión negativa de la realidad: “Menuda me ha caído encima”, “yo no puedo con esto”, “no soy capaz de ser una buena madre”, “voy a estar atada a este bebé toda mi vida, ¡adiós independencia!”

 

Estos pensamientos provocan sentimientos de tristeza, de rabia e irritación, incluso de apatía e indiferencia hacia el bebé. La madre siente que no tiene energía ni ganas para hacer nada, deja de disfrutar de las cosas que antes le gustaban. No consigue sentir ninguna clase de apego por su bebé, lo que choca con la fantasía del amor a primera vista hacia el bebé y genera sentimientos de culpa que se traducen en pensamientos como “qué mala madre soy que ni siquiera quiero a mi hijo”. La vergüenza que suelen provocar este tipo de pensamientos hace que muchas madres no hablen de su depresión postparto.

 

A modo de resumen, los cambios que produce la depresión postparto se manifiestan a nivel de:

 

Pensamientos:

  • Negativos: “Esto es horrible”, “nunca volveré a sentirme feliz”
  • De culpa y vergüenza: “¿Cómo puedo no sentir nada por mi bebé? Soy una mala madre”

 

Sentimientos y sensaciones:

  • Tristeza
  • Apatía y pérdida de interés
  • Pérdida de la capacidad de sentir disfrute
  • Llanto
  • Problemas de sueño
  • Falta de energía

 

Estos pensamientos, sentimientos y sensaciones pueden llevar a la mujer a reducir sus actividades hasta cumplir solo con lo mínimo indispensable, a aislarse socialmente, atender menos al bebé y dejar de hacer actividades más allá de sus obligaciones.

 

Prevalencia de la depresión postparto

 

La depresión postparto no es nada infrecuente. Los cambios asociados al rol de madre, tanto a nivel físico como de rutinas, relaciones sociales, responsabilidades y habilidades para cuidar del bebé sobrecargan a muchas mujeres. Los síntomas pueden aparecer durante el embarazo o una vez se ha dado a luz.

 

Alrededor de una de cada siete mujeres tiene depresión postparto. Esta prevalencia es alta: cuando hablamos de la población general sabemos que una de cada diez personas se deprimirá en algún momento de su vida, y ante ese dato los psicólogos solemos llevarnos las manos a la cabeza. La depresión postparto es casi el doble de frecuente, pero la mitad de las mujeres que la sufren no reciben ninguna ayuda psicológica.

 

Algunos factores que pueden estar influyendo en que la depresión postparto pase inadvertida tienen que ver, por un lado, con dificultades desde el ámbito sanitario: hay un creciente interés por estos temas desde las profesionales de la enfermería y pediatría pero todavía falta prestar un poco más de atención al bienestar emocional de las madres y ofrecerles una mayor cobertura de atención psicológica. Por otro lado, los sentimientos de culpa y vergüenza hacen que muchas mujeres no se atrevan a hablar de su estado de ánimo con sus médicos.

 

Por estos motivos muchas madres piensan que lo que están sintiendo solo les pasa a ellas, y que por alguna razón no son capaces de afrontar la maternidad tan bien como el resto de madres que conocen. Lo cierto es que la depresión no tiene por qué ser evidente a simple vista y es probable que entre sus amigas también haya otras madres que estén pasando por procesos difíciles, ya sean de depresión o de ansiedad, relacionados con tener un bebé. Lo que pasa es que si no se habla abiertamente, muchas veces no se ve.

 

3 ideas clave en la depresión postparto

 

Para las mujeres que estén dándose cuenta de que han caído en una depresión desde que dieron a luz a su bebé puede serles útil tener en cuenta estas tres ideas:

 

  1. No estás sola

 

La depresión postparto es muy frecuente. El 15% de las mujeres, según los últimos estudios, se deprime después de dar a luz a su bebé. Es una prevalencia muy alta. Si te relacionas con algún grupo de madres es muy posible que, por pura estadística, alguna de ellas también esté pasando por una depresión postparto.

 

Las razones que pueden provocar la depresión postparto pueden ser muy variadas pero tienen que ver con el aumento de estrés que supone cuidar de un bebé (cambios en rutinas diarias, dificultades para dormir y descansar, cambios en la relación de pareja, la presencia de familiares que son un incordio, molestias físicas tras el parto, entre otros), la pérdida de actividades agradables (a nivel profesional, disminución del tiempo para estar con amistades, reducción del tiempo para las aficiones personales) y a veces por desarrollar la percepción de no saber manejar los retos que la maternidad plantea.

 

Sean cuales sean las razones que te han llevado a deprimirte, hay muchas mujeres más que saben perfectamente por lo que estás pasando. Lo que te ocurre no es extraño.

 

  1. Busca ayuda

 

La depresión tiene solución. Una de las características de la depresión es que tiñe de desesperanza el futuro: “siempre estaré así”, “nunca volveré a ser feliz”, “no hay vuelta atrás, es imposible que deje de sentirme tan mal”. El intenso malestar que provocan estos pensamientos puede crear la falsa ilusión de que son verdaderos. Nada más lejos de la realidad. Las intervenciones psicológicas para la depresión son muy efectivas, y unidas a tu motivación para mejorar pueden hacer que te sientas mejor en poco tiempo.

 

  1. No es culpa tuya que estés deprimida

 

 

Los cambios que se producen durante el embarazo y tras el parto plantean grandes retos. A los cambios hormonales y las incomodidades físicas se suman nuevas rutinas e imposiciones que transforman el tiempo libre para una misma en tiempo de cumplir con las obligaciones propias de cuidar a un bebé. No es fácil. La depresión puede hacer su aparición como una sensación de tristeza e irritación que, cuando te quieres dar cuenta, te tiene atrapada en una espiral de negatividad de la que es difícil salir.

 

Nadie desea estar atrapada en esa espiral. Nadie se deprime a propósito. Que estés deprimida tampoco significa que seas mala madre, o débil, o peor que las demás madres.

 

Lo que sí que significa es que tienes unos pensamientos negativos que te están haciendo sentir fatal y que te están chupando la energía. Tienes que librarte de esta atadura, y con ayuda profesional puedes hacerlo. Habla con tu médico o busca ayuda psicológica para empezar a derribar el muro de la depresión. Lo que te espera al otro lado es un futuro feliz, una autoestima más alta, una mejor relación con tu bebé y una vida más plena donde tú eliges el rumbo que quieres tomar.